La derrota es parte del juego. Las elecciones internas del pasado sábado para elegir el Consejo Local de Murcia de UPyD dieron como resultado el fracaso de la candidatura que yo encabezaba. No fui capaz de ganarme el apoyo de la afiliación, y el castigo llegó en forma de más votos en blanco que favorables.

         Había un proyecto, había unas ideas y había toneladas de ilusión. Era, como dije en mi discurso introductorio, el momento de consolidar todo lo hecho hasta la fecha por otras personas cuyo mérito subrayé, y que han permitido al partido estar donde está. Era el momento de dar otra vuelta de tuerca, de seguir avanzando y hacer realidad un proyecto precioso, aunque muy difícil.

         Pero no pudo ser, y la responsabilidad es mía.

         Mi concepto de responsabilidad política conlleva una respuesta automática ante el fracaso: apartarse, con educación y discreción, para dejar paso a personas más preparadas, más capaces y con más apoyos. Así que éste es el fin de mi aventura política.

         Como de costumbre, doy las gracias a todo el mundo, porque mi experiencia en UPyD ha sido gratificante, he aprendido mucho y lo he pasado bien. No voy a dar nombres porque la lista sería interminable. Una lista en la que está todo el mundo, incluso los que ahora me juzgan injustamente. A todos, sin excepción, gracias y hasta siempre.

Anuncios