En el siglo IV a.C., Aristóteles de Estagira definió tres formas de gobierno con sus correspondientes degradaciones. Según el sabio, la Monarquía (gobierno de una sola persona, la más sabia y virtuosa) acabaría degradándose en Tiranía; la Aristocracia (gobierno de unos pocos, los más virtuosos y capacitados) degeneraría en Oligarquía (unos pocos, pero sin virtud); finalmente, la República (ricos y pobres participan en el gobierno) devendría Demagogia (sólo los pobres).

         Este planteamiento aristotélico, que resulta anacrónico en el contexto actual, tuvo su continuación en Polibio de Megalópolis, quien sustituyó la República por la Democracia (gobierno del pueblo) y su correspondiente degradación, la Oclocracia (gobierno de la muchedumbre).

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