Como suena. El can pacense que obtuvo la custodia compartida de sus propietarios hace unos meses la ha visto ratificada por la Audiencia Provincial de Badajoz (véase noticia aquí).

         Mientras tanto, cientos de miles de niños en España sufren el maltrato institucional de verse privados de uno de sus progenitores, casi siempre el padre, porque el machista partido que nos gobierna considera que los niños son cosa de mujeres y que los padres están para trabajar y aportar dinero. Parece que, de la mano de nuestros gobernantes y sus themis varias, vuelve a estar en boga aquella olvidada letanía de “la mujer y la sartén en la cocina están bien” contra la que tanto hemos luchado las personas de mi generación.

         Así, el grupo parlamentario socialista aprobó en 2005 la única ley del universo que permite a los fiscales vetar una decisión judicial y el Fiscal General del Gobierno ordenó a sus acólitos que no otorgasen la custodia compartida a los niños si la madre no quiere, que no suele querer si ve peligrar casa y pensión –la mayoría desconocen, engañadas por sus astutos abogados, que custodia compartida no es sinónimo de perder casa y pensión-, o simplemente quiere vengarse del malvado exmarido que no se dedicó a hacerle la pelota y obedecer todas sus órdenes mansamente durante todos los años de matrimonio.

         Menos mal que en Aragón, Cataluña (y hay otras comunidades autónomas siguiendo la estela), los niños tienen ya los mismos derechos que los perros.

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