Abre el periódico y lee: “Científicos cordobeses encuentran una cura para el Parkinson”, y en el subtítulo: “Se espera un medicamento comercial en menos de diez años”.
            -¡Recapullos! -gruñe.
            -¿Qué pijo pasa? -pregunta el compinche con una ramita entre los dientes.
            -¿Tú ties páquinson?
            -¿Cuálo?
            -Una enfermedad que te se mueve la mano sola y te queás como tonto.
            -Yo no ¿y tú, joputa?
            -Ya’stás pasaico con lo ensultos, hostia.
            -Anda que te la pique un pollo, tío marrano, decilme que tengo yo páquinson.
            -Que sólo te preguntaba, so’ncabronao.
            El de la ramita la escupe y se levanta.
            -¿Ande pijo vas? -le pregunta el otro.
            -Al celerador de enpartículas a ver si s’han enterao d’algo.
            -Espeate una miaja que andan colisionando hadrones, se vaya escapar uno y te dé nun ojo.
            Y ambos esperan sentados hasta que llega el momento.

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