Parece ser que la nueva ley “de custodia compartida” va a garantizar que los hombres condenados por violencia doméstica no puedan ejercer la custodia compartida de sus hijos. Me parece bien, siempre que la ley no sea sexista; es decir, que tampoco puedan ejercer dicha modalidad de custodia las señoras que sean culpables de maltrato doméstico, ya sea físico o psicológico. Resulta especialmente dura y dañina, y por desgracia muy extendida, la tortura consistente en repetir una y otra vez: “te voy a quitar a tus hijos, tu casa y tu sueldo”. Porque claro, hasta ahora han podido hacerlo impunemente, con la complicidad infame de legisladores y aplicadores de la ley.

Pues bien, eso se tiene que acabar. La ley debe dejar bien claro que ni hombres ni mujeres tienen licencia para torturar. Que el que la hace la paga, con independencia de lo que tenga entre las piernas.

El partido popular tiene una buena ocasión para reconciliarse con una parte de su electorado. Con el psoe ubicado en la más acérrima androginia (ningún hombre debería votarlos si no quiere ir al trullo al primer estornudo de su chica o exchica), los coletas pisando fuerte con su demagogia populista que encandila al rebaño cerril, y Ciudadanos con un discurso serio y coherente que invita a soñar, el pp necesita un sitio, y defender los derechos humanos y la dignidad de la persona con independencia de su sexo puede ayudar a asentar una posición razonable.

Pongamos fin al feminazismo.

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