En su programa especial de Nochevieja, José Mota presentó un sketch en el que un diputado pegado literalmente a su escaño era conducido a un taller en el que trataban de despegarlo con toda clase de herramientas mecánicas. Al final lo lograban y le ponían un sello de “enviar al Senado”. Pues bien, ese diputado pegado a su silla es Mariano Rajoy, que desde su primer gran fracaso en 2004 ha demostrado ser más terco que una mula, se ha aferrado a su puesto, ha logrado ser presidente por descarte cuando el PSOE se suicidó quemándose a lo Bonzo, con el presidente más inútil que ha tenido en toda la Historia país democrático o no democrático alguno.

Rajoy. El amigo de Bárcenas, le guste o no. El que nunca habla claro. El que no explica las cosas. El que pasa de todo lo que le dicen y hace lo que le da la gana. El que promete cosas que sabe que no va a cumplir, no las cumple y acaba echándole la culpa a los demás (y no hablo sólo de economía; las víctimas de la dictadura de género sociata aún esperamos esa ley de custodia compartida que nos prometió y que no ha aprobado porque no le ha salido de las barbas). El Arturo Mas de la política nacional. Rajoy es un político amortizado y lo sabe, pero le da igual. El sillón está calentito y su culo acomodado lo agradece.

En el otro lado del ring Pedro Sánchez, el macho ibérico que insulta e insulta como esos chuletas retrasados que te ponen la cara muy cerca, sacan el pecho y te echan su apestoso aliento para provocarte porque saben que no vas a responder. El machito se ha metido él solo en un callejón sin salida y está dando cabezazos a las paredes a ver si alguna se resquebraja. Y a cada golpe en la cabeza, más tonto se vuelve porque esos golpes afectan al cerebro, lo van derritiendo en una espiral incontenible en que la lucidez decrece y la desesperación aumenta y eso convella más y más cabezazos a las paredes. El macho Sánchez no puede hablar con Mariano Culopegado porque no sabe cómo parar la sarta de insultos, que eso disculparse y hablar civilizadamente es cosa de chicas, no de machos ibéricos faltones y desafiantes. Y la otra mejilla se la está cruzando el gran jefe indio Coleta Morada, que con su demagogia populista universitaria le ha quitado el sitio al demagogo populista pandillero.

Total, que Culopegado y Machoibérico nos van a llevar a la ruina. Espero que Soraya y Susana hablen cuanto antes…

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